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Día Mundial de la Vida Silvestre

El Día Mundial de la Naturaleza nos brinda la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como de crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad.

La celebración de este día también nos recuerda la necesidad urgente de combatir los delitos contra la naturaleza, los cuales acarrean consecuencias de gran alcance en el ámbito económico, medioambiental y social.

Además de su valor intrínseco, la fauna y la flora salvajes contribuyen a los aspectos ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos del desarrollo sostenible y del bienestar de los seres humanos. Por estas razones, se invita a los Estados miembros, a la ONU y a los organismos internacionales, a las organizaciones no gubernamentales, a la sociedad civil y todas las personas a observar y a participar en este día de celebración mundial de la naturaleza. Las comunidades locales pueden desempeñar un papel positivo en ayudar a frenar el comercio ilegal de vida silvestre.

 

Mensaje del Secretario General
con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre

3 de marzo de 2018

El Día Mundial de la Vida Silvestre se dedica a destacar la importancia que tienen la fauna y la flora silvestres de nuestro planeta para las culturas y la sostenibilidad de las sociedades. Este año lo dedicamos a los grandes felinos, magníficos depredadores, como el guepardo, el jaguar, el león, el leopardo, la pantera de las nieves, el puma y el tigre, que tienen su hábitat en África, Asia y América.

Estas fascinantes criaturas son reverenciadas en todo el mundo por su gracia y su vigor, pero cada vez corren más peligro de extinción. En los últimos tiempos se ha reducido sustancialmente la población de grandes felinos. En Asia, hace poco más de un siglo, vivían en libertad 100.000 tigres; en la actualidad hay menos de 4.000. El 96% de su población se ha perdido.

Todos los grandes felinos tienen una historia similar. Se ven amenazados de forma colectiva por la pérdida de hábitats, el cambio climático, la caza furtiva, el tráfico ilícito y los conflictos entre los seres humanos y la fauna y la flora silvestres. Los seres humanos somos responsables de su declive, por lo que también podemos ser su salvación.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible figura específicamente la meta de poner fin a la caza furtiva y el tráfico ilícito de especies protegidas de fauna y flora silvestres. El año pasado, los Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron la tercera de una serie de resoluciones innovadoras para afrontar esa importante causa del declive de la fauna y la flora silvestres, y los Gobiernos, la sociedad civil y los agentes del sector privado de todo el mundo están trabajando unidos para llevar a la acción esa voluntad.

En última instancia, la solución para salvar a los grandes felinos y a otras especies amenazadas son las políticas de conservación basadas en conocimientos científicos sólidos y en el estado de derecho, que además deben tener en cuenta plenamente las necesidades de la población local. Cuando las comunidades y economías locales salen beneficiadas con las iniciativas de conservación de la fauna y la flora silvestres, las estrategias tienen muchas más posibilidades de dar fruto.

Los grandes felinos son especies clave. Al protegerlos también se protegen los vastos parajes que habitan y la gran diversidad de seres vivos que hay en ellos. Así se podrían proteger ecosistemas enteros que son cruciales para la salud de nuestro planeta.

Muchos valientes guardas forestales y agentes del orden combaten sobre el terreno los delitos relacionados con la fauna y la flora silvestres y arriesgan la vida para proteger a las especies más amenazadas. No obstante, la conservación de la fauna y la flora silvestres es responsabilidad de todos. En este Día Mundial de la Vida Silvestre, exhorto a todas las personas a que contribuyan a crear conciencia y trabajen a título individual para velar por la supervivencia de los grandes felinos y de la preciosa y frágil diversidad biológica del mundo en que vivimos.