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Día Internacional de la Mujer

En las Naciones Unidas se comenzó a celebrar el Día Internacional de la Mujer en 1975, año que fue dedicado a la mujer. La Asamblea General de las Naciones Unidas oficializó la fecha en 1977, a través de una resolución en la que hizo un llamado a todos los Estados Miembros a realizar actividades conmemorativas por este día para crear conciencia en todos los sectores de la sociedad y el gobierno el rol fundamental que cumple la mujer en el progreso de las naciones. En el presente, un principio central en el trabajo de las Naciones Unidas es que ninguna solución duradera a los problemas sociales, económicos y políticos, puede ser alcanzada sin la activa y directa participación de las mujeres y sin el pleno respeto de los derechos de las mujeres.

 

MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL

CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2019

Nueva York, 8 de marzo de 2019

 

La igualdad de género y los derechos de las mujeres son fundamentales para el progreso mundial en las esferas de la paz y seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Solo podremos restablecer la confianza en las instituciones, reconstruir la solidaridad mundial y cosechar los frutos derivados de contar con perspectivas diferentes si hacemos frente a las injusticias históricas y promovemos los derechos y la dignidad de todos.

En los últimos decenios, se han producido progresos notables en los derechos y el liderazgo de las mujeres en algunas esferas. Pero estos logros distan de ser absolutos o uniformes, y ya han desencadenado una reacción preocupante del patriarcado más arraigado.

La igualdad de género es, fundamentalmente, una cuestión de poder. Vivimos en un mundo dominado por los hombres, con una cultura dominada por los hombres. Solo cuando entendamos los derechos de las mujeres como un objetivo común, como una ruta hacia el cambio en beneficio de todos, comenzaremos a inclinar la balanza.

Es fundamental aumentar el número de mujeres en instancias decisorias. En las Naciones Unidas, he hecho de esto una prioridad personal y urgente. Hemos conseguido la paridad de género entre quienes dirigen nuestros equipos en todo el mundo, y hay más mujeres que nunca ocupando puestos directivos. Seguiremos impulsando estos progresos.

Sin embargo, las mujeres continúan enfrentándose a grandes obstáculos para acceder al poder y para ejercerlo. Como ha indicado el Banco Mundial, solo seis economías otorgan a las mujeres y a los hombres igualdad de derechos en ámbitos que afectan a su trabajo. Si se mantiene la tendencia actual, harán falta 170 años para cerrar la brecha de género en materia económica.

Las agendas nacionalistas, populistas y de austeridad contribuyen a la desigualdad de género con políticas que restringen los derechos de las mujeres y recortan los servicios sociales. En algunos países, pese a que las tasas globales de homicidio están disminuyendo, las tasas de feminicidio están aumentando. En otros observamos un retroceso en la protección jurídica contra la violencia doméstica o la mutilación genital femenina. Sabemos que la participación de las mujeres hace más duraderos los acuerdos de paz, pero incluso los Gobiernos que dicen apoyarla no respaldan sus palabras con hechos. El recurso a la violencia sexual como táctica en los conflictos sigue traumatizando a personas y a sociedades enteras.

En este contexto, debemos redoblar nuestros esfuerzos para proteger y promover los derechos, la dignidad y el liderazgo de las mujeres. No debemos ceder el terreno ganado durante decenios, y hemos de presionar a favor de un cambio generalizado, rápido y radical.

El tema de este año para el Día Internacional de la Mujer, “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, aborda las infraestructuras, los sistemas y los marcos que se han construido en gran medida conforme a una cultura definida por los hombres. Debemos encontrar formas innovadoras de reimaginar y reconstruir nuestro mundo de manera que funcione para todos. Las mujeres que toman decisiones en ámbitos como el diseño urbano, el transporte y los servicios públicos pueden aumentar el acceso de las mujeres, prevenir el acoso y la violencia, y mejorar la calidad de vida de todos.

Esto es igualmente aplicable al futuro digital, que ya está aquí. La innovación y la tecnología son un reflejo de sus creadores. A todos debería preocuparnos la insuficiente representación de las mujeres en las esferas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y el diseño, y la incapacidad para retenerlas en esos sectores.

El mes pasado, en Etiopía, dediqué parte de mi tiempo a la iniciativa African Girls Can Code, que está ayudando a reducir la brecha digital de género y a formar a las líderes tecnológicas del mañana. Me maravilló la energía y el entusiasmo que estas chicas han aportado a sus proyectos. Este tipo de programas no solo sirven para desarrollar habilidades, sino que desafían los estereotipos que ponen límites a las ambiciones y los sueños de las niñas.

En este Día Internacional de la Mujer, asegurémonos de que las mujeres y las niñas contribuyen a configurar las políticas, los servicios y las infraestructuras que afectan a la vida de todos. Apoyemos a las mujeres y a las niñas que están derribando barreras para crear un mundo mejor para toda la humanidad.