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Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en Rwanda

El 23 de Diciembre de 2003, la Asamblea General adoptó la resolución 234 mediante la cual se ordena observar el 7 de abril como Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en 1994 en Rwanda. Esa resolución fomenta a los Estados, organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como a organizaciones de la sociedad civil, a observar el Día, inclusive les pide realizar actividades especiales en memoria de las víctimas del genocidio. La resolución también pide a los Estados actuar de acuerdo a la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio a fin de que no se repitan los eventos ocurridos en Rwanda en 1994.

MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL EN EL DÍA INTERNACIONAL DE REFLEXIÓN SOBRE EL GENOCIDIO DE 1994 CONTRA LOS TUTSIS EN RWANDA

 7 de abril de 2018

      Hace 24 años, más de 800.000 personas fueron asesinadas sistemáticamente en el genocidio de 1994 en Rwanda. La abrumadora mayoría de las víctimas eran tutsis, pero también había hutus moderados, twa y otros. Hoy recordamos a todos los que fueron asesinados y reflexionamos sobre el sufrimiento de los supervivientes, que han demostrado que la reconciliación es posible, incluso después de una tragedia de proporciones tan monumentales.

Rwanda ha aprendido de esta tragedia; lo mismo debe hacer la comunidad internacional. Los Estados tienen la responsabilidad fundamental de proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Es imperioso que nos unamos para impedir que se cometan atrocidades de este tipo y que la comunidad internacional envíe el firme mensaje a los perpetradores de que se les exigirán responsabilidades.

Estoy profundamente preocupado por el aumento del racismo, el discurso de odio y la xenofobia en todo el mundo. Estas manifestaciones básicas de la crueldad humana constituyen el caldo de cultivo para actos mucho más perversos. En muchas partes del mundo, las personas siguen siendo asesinadas y desplazadas y sus derechos humanos siguen siendo violados a causa de su fe o de su origen étnico. Me preocupa especialmente la grave situación de los musulmanes rohinyá en Myanmar. Miembros de esta minoría religiosa y étnica han sido sistemáticamente asesinados, torturados, violados, quemados vivos y humillados, y más de 671.000 han huido en busca de seguridad en el vecino Bangladesh.

Este año conmemoramos el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Hoy, hago un llamamiento a los Estados Miembros de las Naciones Unidas que aún no se hayan adherido a la Convención a hacerse partes en ella, y exhorto a todos los Estados a que respalden sus compromisos con medidas concretas.

Para salvar a las personas en riesgo, debemos ir más allá de las palabras. Debemos cultivar la valentía necesaria para que nos importe y la determinación de actuar. Sólo afrontando estos desafíos podremos honrar a las víctimas y los supervivientes del genocidio y asegurarnos de que lo que ocurrió en Rwanda no se repita nunca más, en ningún lado.