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Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas

Este día fue designado por la Asamblea General en diciembre 2002, para rendir tributo a todos los hombres y mujeres que han servido en la operaciones de paz de las Naciones Unidas y cuyo trabajo silencioso ha contribuído a devolver la paz y la esperanza en diversas zonas en conflicto en el mundo. La fecha del 29 de mayo fue escogida en conmemoración a la primera operación de paz de las Naciones Unidas que se creó en 1948 y que sigue vigente: Operación de las Naciones Unidas para la Supervisión del a Tregua (UNTSO, por sus siglas en inglés) desplegada en el Medio Oriente  En reconocimiento al esfuerzo, dedicación y coraje del personal de paz y en homenaje a los miles que perdieron la vida en el ejercicio de sus funciones, la ONU ha querido dedicarles un día de cada año, a partir del 2003.

 

 Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas

 Invertir en la paz en todo el mundo
 29 de mayo de 2017

          Durante casi 70 años, las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas han demostrado ser una de las inversiones más eficaces de la comunidad internacional en materia de paz, seguridad y prosperidad.

          A lo largo de los años, hemos visto un aumento constante de la demanda de personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y el despliegue se acerca a un nivel máximo histórico. El mantenimiento de la paz ha tenido un efecto positivo en la vida de millones de personas en todo el mundo.

A pesar de la variedad de tamaños y mandatos, todas las misiones de las Naciones Unidas tienen los mismos objetivos: salvar vidas, proteger a la población, preparar el terreno para la paz y concluir su labor. La idea es que sean inversiones a corto plazo que obtengan dividendos a largo plazo al crear las circunstancias espacio-temporales necesarias para el desarrollo de los procesos políticos.

Hasta la fecha, 54 operaciones de paz de las Naciones Unidas han concluido sus mandatos. Otras dos, en Côte d’Ivoire y Liberia, finalizarán próximamente, sumándose a una larga lista de operaciones exitosas en Angola, Camboya, Croacia, El Salvador, Guatemala, Namibia, Sierra Leona y Timor-Leste, entre otros.

De cara al futuro, nos esforzamos para poner fin a las operaciones que han alcanzado sus objetivos. También estamos reformando y adaptando nuestras misiones de mantenimiento de la paz a fin de mejorar su eficacia en los entornos cada vez más difíciles en que trabajan.

El presupuesto actual de las operaciones de mantenimiento de la paz —menos de la mitad del 1% del gasto militar mundial— es dinero bien gastado. Es una fracción de lo que costaría permitir que los conflictos se propagasen y erosionasen los logros del desarrollo económico. La inversión se multiplica por el crecimiento económico y la prosperidad que se derivan de la estabilidad y la seguridad tras el éxito de las misiones de mantenimiento de la paz.

Las Naciones Unidas trabajan con denuedo para que todas nuestras operaciones de mantenimiento de la paz sean rentables de principio a fin. No cejamos en la búsqueda de maneras de reformar, reestructurar y reducir los costos.

Al mismo tiempo, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se muestra implacable en la búsqueda de nuevas vías para consolidar una paz sostenible.

Las operaciones de mantenimiento de la paz han pasado de ser meros vigilantes en situaciones de alto el fuego a proteger a los civiles, desarmar a los excombatientes, proteger los derechos humanos, promocionar el estado de derecho, apoyar la celebración de elecciones libres y justas, reducir el riesgo de minas terrestres y mucho más. También trabajan para garantizar la plena representación de las mujeres en los procesos de paz, la vida política y los órganos de gobierno. Todas estas inversiones son fundamentales para construir una paz duradera.

Desde que asumí el cargo a principios de este año, una de mis prioridades es acabar con el flagelo de la explotación y los abusos sexuales cometidos por personal de las Naciones Unidas, incluido el personal de mantenimiento de la paz. No somos en absoluto perfectos. Sin embargo, cuando cometemos errores, aprendemos de ellos, procurando constantemente que el despliegue de personal y activos se haga de manera no solo responsable, sino también beneficiosa para las personas y las comunidades a las que servimos.

Aguardo con interés trabajar con los Estados Miembros en ese sentido. Nuestra asociación es fundamental para el éxito de las misiones de mantenimiento de la paz, ya que los Estados Miembros deciden el destino de las tropas, su labor y los recursos con que cuentan. Nuestra estrecha cooperación es fundamental si queremos cumplir la promesa de una paz duradera, mientras el personal de mantenimiento de la paz crea sobre el terreno condiciones propicias para que surjan soluciones y se afiancen.

También doy prioridad a garantizar que las mujeres desempeñen un papel mucho más activo en las operaciones de paz, como parte del personal militar, policial y civil. La paridad de género es esencial en sí misma y la presencia de mujeres aumenta las posibilidades de lograr una paz sostenida y reduce la incidencia de la explotación y el abuso sexuales.

Con motivo del Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas, rendimos homenaje a los más de 113.000 cascos azules, personal civil y de policía de las Naciones Unidas desplegados en 16 misiones. Agradecemos las contribuciones de un número cada vez mayor de Estados Miembros a nuestras operaciones. Damos las gracias a más de un millón de mujeres y hombres que han servido bajo la bandera de las Naciones Unidas con profesionalidad, dedicación y valor a lo largo de nuestra historia. Y honramos la memoria de los más de 3.500 efectivos de mantenimiento de la paz que murieron en acto de servicio.

El año pasado, 117 efectivos de mantenimiento de la paz perdieron la vida. Procedentes de 43 países, entre ellos había miembros del ejército y la policía, funcionarios internacionales y nacionales, y Voluntarios de las Naciones Unidas. En lo que va de año, han muerto 12 efectivos de mantenimiento de la paz.

Sus esfuerzos en nombre de la comunidad internacional son una de las expresiones más concretas de la determinación plasmada en la Carta de las Naciones Unidas de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. Todos tenemos una gran deuda con ellos.