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La grandeza del deporte

Artículo de María Luisa Fornara, representante en el Perú de UNICEF, publicado en El Peruano el 25 de junio de 2018.

El fútbol es el lenguaje de millones de personas en todo el mundo. Una cancha es cualquier espacio donde puedan correr una pelota y, detrás de ella, niños, niñas y adolescentes tratando de meter un gol. Es la felicidad de quien, por medio del juego, ha cambiado su filosofía de vivir, ha participado, ha luchado, se ha organizado. Se ha levantado de las derrotas y ha sido feliz en sus victorias. Ese es el deporte que nos hace grandes.

Unicef está convencido de que el deporte está vinculado al desarrollo. Es por eso que el convenio con la Federación Peruana de Fútbol en el que promovemos el cumplimiento del ODS 17, para establecer alianzas que permitan lograr objetivos en favor de la infancia, es clave con el fin de promover la no discriminación, la erradicación de la violencia, lograr objetivos concretos en salud, educación, igualdad de género, impulsar la vida en familia y llegar a todo el país de la mano de un deporte tan unificador como el fútbol.

Nadie pone en duda que una actividad física habitual es esencial para el desarrollo mental, físico y psicológico. Pero no es solo eso. Participar en cualquier deporte contribuye también a mejorar, por ejemplo, resultados académicos. ¿Cuántos metros tengo que saltar para desviar una pelota? ¿Cuál es la velocidad que debo tener para desafiar a mi rival? Ejercicios matemáticos que se van entretejiendo en la mente. Pero hay más. El trabajo en grupo. Aprender a respetar al rival. Porque si no hay respeto, no solo en el partido, sino en la vida misma, la tarjeta roja nos saca del juego, nos pone a un lado. Nos deja por detrás. Es increíble saber cuánto se puede aprender con el juego. Cómo cambia la vida.

Es por eso que, a escala mundial, Unicef promueve el uso del juego y el deporte como estrategia para prevenir situaciones de riesgo, promover valores y prevenir la violencia, como lo dice el ODS 16. Nos ayuda a fortalecer habilidades y recuperar emocionalmente a niñas, niños y adolescentes que han tenido que enfrentar situaciones traumáticas. En el Perú, el fútbol ha sido el gran aliado de Unicef cuando nos tocó apoyar a la niñez afectada por el terremoto de Pisco en el 2007, a los niños de la Amazonía víctimas de las inundaciones del 2012 y, hace poco, en el 2017, cuando lo convocamos en Piura tras el fenómeno del Niño Costero. Ver cómo a través del juego se tendía un puente para sacarlos de la inestabilidad y demostrarles que la vida continúa es y será una de las mejores estrategias de cambio que Unicef promueve y trabaja.

Juntos, la Federación Peruana de Fútbol y Unicef, contribuiremos a fortalecer esos valores y habilidades que harán de ellas y ellos personas respetuosas, responsables, disciplinadas, tolerantes. Que respetan y valoran la diversidad y rechazan toda forma de violencia.