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Cerca de 3 mil mujeres peruanas desplazadas aún luchan por recuperarse a un año del FEN Costero

2,728 mujeres de Piura, la región más afectada, aún residen en albergues y presentan necesidades insatisfechas de protección y salud reproductiva.

Al cumplirse un año desde que el Fenómeno del Niño Costero (FEN Costero) dejara a más de un cuarto de millón de personas damnificadas, el gobierno central mantiene el estado de emergencia en Piura, la región más afectada. Cerca de 11 mil personas aún viven en albergues, desplazadas, sin un hogar estable y sin servicios básicos.

Alrededor de 3,000 son mujeres adultas y adolescentes. Además de las situaciones de precariedad y necesidades básicas insatisfechas, ellas deben enfrentar condiciones específicas de inseguridad, discriminación y vulneración de sus derechos humanos que muchas veces no son suficientemente visibilizadas y atendidas.

El presidente Martin Vizcarra visitó recientemente Piura y reconoció las demoras en la reconstrucción. Dirigiéndose hacia la población, resaltó la necesidad de apresurar la ejecución del presupuesto destinado, ya que en el primer año se gastó sólo el 10% de los 25 mil millones de soles (aprox. UDS 8 mil millones) estimados para este proceso.

Actualmente, personal de la Dirección General de Salud de Piura, capacitado por el UNFPA en la atención de emergencia obstétricas, continúa atendiendo a las comunidades afectadas. En paralelo, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) mantiene el servicio itinerante para víctimas de violencia familiar y sexual en los tres campamentos, estrategia implementada de manera conjunta durante la emergencia. De manera complementaria se ha implementado un servicio de protección integral en un centro de salud, resultado del trabajo multisectorial desarrollado en la respuesta humanitaria. Estos esfuerzos, sin embargo, no son suficientes para asegurar la recuperación de la población damnificada.

El desafío fundamental es que las necesidades específicas y los derechos humanos de las personas más afectadas sean visibilizadas y atendidas prioritariamente en esta nueva etapa de reconstrucción.

Salud reproductiva: clave para la recuperación de las mujeres

“Sentí que ya no llegaba a la posta, tenía miedo de que me diera el parto en la mototaxi. Entonces mandé a mi esposo a ver a la Sra. Deysi [obstetra de un establecimiento de salud apoyado por el UNFPA]. Ella vino con todo su equipo y yo tenía el kit de parto, y acá nomás di a luz”, nos relató Maritza, de 22 años, poco tiempo después de que las inundaciones afectaran su vivienda familiar.

“Hoy estamos bien de salud y poco a poco nos vamos recuperando. Sigo yendo al servicio de salud para el control de mi hijita que mañana cumplirá nueve meses”, nos contó Maritza al reencontrarnos un año después. Actualmente, vive con su padre y su pareja, sin un empleo fijo y pese a no tener en sus planes incrementar su familiar, ha descontinuado su uso de métodos de planificación familiar.

Alrededor del mundo se calcula que existen 25 millones de mujeres entre los 15 y los 49 años que requieren ayuda humanitaria. 6 de cada 10 muertes maternas evitables las sufren mujeres que han sido impactadas por conflictos y desastres naturales.

Como en el caso de Maritza, asegurar que las mujeres accedan oportunamente a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Les ofrece también la posibilidad de recuperarse y reconstruir sus vidas, partiendo de la protección de sus derechos.

En Piura, región donde reside Maritza, las brigadas móviles de salud reproductiva implementadas por el UNFPA llevaron a cabo 6,249 atenciones obstétricas que beneficiaron a más de 3,000 mujeres en los distritos más afectados.

Además, en coordinación con el Ministerio de Salud, el UNFPA distribuyó 12 kits de salud sexual y reproductiva a 234 establecimientos de salud y 10 hospitales de Piura, Lambayeque, La Libertad y otros 5 departamentos del Perú para la atención de partos, planificación familiar, violencia sexual e infecciones de transmisión sexual. Según cálculos del MINSA, los kits beneficiaron directamente a más 13,584 mujeres y adolescentes damnificadas y apoyaron la atención de más de medio millón mujeres en edad fértil de las zonas afectadas en los 9 departamentos.

Protección ante la violencia: condición imprescindible para la reconstrucción

“En mi albergue, sufríamos constantes amenazas y agresiones […] Desde que llegó el Centro de Emergencia Mujer (CEM) itinerante a Íllimo, las amenazas cesaron, ya nadie más nos insultó”, afirma Lily, lideresa de 40 años.

Un año después de la emergencia, Lily continúa residiendo en un albergue junto a un grupo de 60 familias en módulos prefabricados ubicados en un terreno cedido temporalmente hasta el 12 de abril. Nos cuenta que la situación de seguridad de las mujeres mejoró después de la emergencia porque se organizaron mejor y empoderaron, pero al culminar el trabajo del CEM itinerante sienten un vacío en los servicios de protección.

“Necesitamos apoyo, en el CEM nos escuchaban, nos ayudaron a organizarnos…Ellas nos ayudaban a tener cercanía con las autoridades, éramos escuchadas y podíamos hacer algo por nuestra situación en el albergue”, relata.

El incremento de la violencia familiar y sexual es otra característica común de los contextos de emergencia. Las mujeres damnificadas requieren que tanto sus necesidades de salud sexual y reproductiva, como de protección frente a la violencia sean visibilizadas, priorizadas y adecuadamente atendidas en estos escenarios.

Así como en Lambayeque, región donde reside Lily, el UNFPA y el MIMP implementaron otros tres  Centros Emergencia Mujer (CEM) Itinerantes en Piura y uno más en La Libertad con el objetivo de contribuir a mitigar la violencia familiar y sexual, y brindar a las víctimas atención especializada. Los CEM ofrecieron atención psicológica y emocional, asesoramiento legal, fortalecimiento de capacidades, promoción de la protección personal y protección comunitaria. Se registraron 1,684 casos atendidos.

Complementariamente, el UNFPA llevó a cabo 285 sesiones actividades de información y sensibilización dirigidas a mujeres y adolescentes de las comunidades afectadas de Piura, Lambayeque y La Libertad para motivar comportamientos de cuidado de la salud sexual y reproductiva, y de protección frente a la violencia. También se capacitó a 258 médicos y obstetras sobre las medidas para el cuidado de la salud reproductiva, prevención de la violencia contra la mujer y de la transmisión de infecciones de transmisión sexual, VIH y otras enfermedades que ponen en riesgo la salud materna como el dengue y el Zika.

 

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